Sin discusión, la oferta gastronómica siempre ha llevado impreso el trabajo de “muchos” en su esencia. La necesidad de contar con productos frescos, colores vibrantes y sabores auténticos supera las cuatro paredes de la cocina del mejor restaurante, pues la actividad comienza mucho antes.
Si tuviéramos que simplificar el proceso (por mucho complejo), diríamos que todo inicia con la selección del equipo, las semillas y las condiciones climáticas adecuadas para alcanzar la madurez, pero no cualquier madurez, sino una comercial, que nos habla del largo trayecto que se tendrá que recorrer para hacer posibles las recetas que se sirven en nuestra mesa.
¿Madurez comercial? Sí, esa que dicta el momento en que cada producto deberá ser recolectado y que deja ver la enorme maquinaria que lo hace posible: la obtención, resguardado, tratamiento y transporte desde el campo para llegar a cualquier lugar en buen estado, fresco y listo y entonces ser distribuido a los responsables de los sabores, los chefs.
Es en este último peldaño dónde el motor de la distribución realiza sus proezas. Es el que establece alianzas con el campo y los trabajadores de éste, el que busca incansablemente la mejor calidad-precio, el que negocia en las madrugadas a la llegada de producto y realiza las actividades necesarias para el abastecimiento. Ahí, Grupo Manzano tiene su lugar y trabaja todos los días en nombre de sus clientes, cuidando sus intereses, brindando las mejores soluciones y gestionando las entregas con conocimiento, técnica y cuidado.
En nombre de todo nuestro equipo (productores, proveedores, atención a clientes, compradores, armadores, etc.), refrendamos nuestro compromiso para entregarte lo mejor del campo.